Nota di Jorge Ithurburu

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En las novelas de Nicola Viceconti los argentinos, de vez en cuanto, nos encontramos incomodos. Nos sentimos observados por todo lado en los pormenores que nunca queríamos ver. Por lo general un espejo nos enseña unas arrugas que no pensamos tener y nos devuelve una imagen que no corresponde a nuestro mundo interior. Sin embargo el espejo de Viceconti nos enseña sentimientos y actitudes que muchos argentinos preferirían no haber sufrido, en particular me refiero a una identitad desgarrata que forma parte de nuestra realidad individual y colectiva en costante desarrollo. Dos veces sombra se enfrenta con el tema de los hijos de lo desaparecidos y de las adopciones ilegales ocurrida durante la ùltima dictatura argentina. El drama que envuelve a Paula, la protagonista, serìa lo de muchos jovenes que podrìan encontrarse en cualquier parte del mundo. En un debate que hubo lugar en Cosenza un estudiante preguntò a Estela Carlotto si habìa encontrado su nieto arrancado a su hija Laura por los militares. En aquella ocasiòn incluso habìan dos argentinas estudiantes de doctorado en la univeridad calabrese. Estela le contestò que aùn lo seguìa buscando y que quizàs podrìa encontrarse en aquel mismo momento en Italia como estudiante, y por lo tanto, podrìa dar con èl dejando entrevistas, hablando con los jovenes, organizandos exposiciones y espectaculos, con la ayda de periodista, directores de cine, abogados y jueces. Buscar a un niño raptado, despuès de una hora de su nacimiento es una tarea difìcil pero todos podemos hacer algo participando, leyendo, hablando y escribiendo. La novela de Nicola Viceconti, se encaja con generosidad en este esfuerzo por acompañar el trabajo de las “Abuelas” y para no dejar a solas quien, tambièn en Italia, lleva dentro una duda |
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