“Comparto una tristeza” – Vera Vigevani

 

Buenos Aires, 6 de julio, 2019

Queridos amigos y compañeros,

Algo inesperado y muy triste ocurrió el día jueves 4 de julio. Estaba esperando en mi casa a una profesora de un colegio secundario de San Isidro donde, desde hace más de un mes, se había organizado un encuentro mío con los alumnos. El día anterior, o sea a último momento y sin avisarme, una inspectora había cancelado la actividad programada. En mi larga historia de encuentros con estudiantes, tanto en la Argentina como en Italia, nunca tuve semejantes forma de censura… que hasta ahora, lo es hasta que las autoridades del colegio me puedan dar una explicación formal. Pedí que fuera por escrito.  La estoy esperando, pero, mientras tanto ocurrieron varias reacciones que me dan ánimo y energías renovadas.

La comunidad educativa reaccionó enseguida y esto es como responder a esa consigna mía que ustedes bien conocen: Nunca más el silencio. Respondieron docentes, padres y alumnos con pedidos de explicación y doloridos acentos. Respondió fuertemente el sindicato de los docentes, SUTEBA, al que además de agradecer la solidaridad ruve que corregir una  palabra equivocada… yo que docente no soy, porque decían que yo era una “sobreviviente” del holocausto nazi y me están diciendo que ya van a reemplazar explicando con la verdad o sea que mi familia se salvó refugiándose en la Argentina después de Las leyes raciales  del fascismo. También les aclaré que sí fue víctima mi abuelo, que se quedó en Italia y fue deportado a Aushwitz. Insisto siempre en la analogía de que faltan las dos tumbas, la suya y la de Franca, asesinada con un vuelo de la muerte.

Por cierto lo que más me duele es que los chicos se quedaron sin el encuentro. Habían preparado preguntas, se habían ido informando. Hubo una excelente preparación seguramente sobre los temas de tantas tragedias que la humanidad ha sufrido a lo largo de todos los tiempos pero sobre todo los más cercanos del pasado y los actuales. A los chicos les dirigí yo un mini-video con palabra de afecto y esperanza de encontrarlos pronto. Sugerí inclusive (y después logré una aceptación necesaria por parte del Parque de la Memoria) de realizar el encuentro cancelado justo en ese lugar de recordación tan fuerte y conmovedor que es el Parque. E Y fue así como, yo que soy, en general, reacia a exhibición personal prefiriendo el perfil bajo, de pronto, lo que pasó fue   gran difusión.  A ustedes, amigos y compañeros, les digo que lo más reparador, para mi, son las tantas expresiones de afecto que estoy recibiendo. Lo que duele más, de todos modos, es la injusticia que han sufrido los alumnos. Y no puedo dejar de recordar la que sufrí yo, a los 10 años, cuando me echaron de mi colegio primario en Italia, justamente por esas leyes raciales… Sepan que he decidido hace algún tiempo y ya estoy poniendo en práctica otra consigna, a unir a Nunca más el silencio. Y es “Nunca más el odio”. En todo sitio donde me toque hablar, lo transmitiré. Nunca más el Odio

Lo mismo que, en Italia lleva adelante como importante campaña, Liliana Segre, ella, sí, sobreviviente de la Shoá, desde el Senado y que en la historia del mundo tuvo y tiene, es menester reconocerlo siempre como uno de los grandes mensajes humanitarios, a protagonistas del pasado desde las religiones y el pensamiento en defensa de la humana dignidad y la justicia para todos. Ese mundo mejor, con paz y libertad, que soñamos y que algún día de “utopías” supuestamente irrealizables, creo que se pueden convertir en realidad.

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