El rincón de los libros: Ven Conmigo, de Nicola Viceconti - Alejandra García

Ven conmigo

publicado en Creando Oceanos

París, 19 de julio de 2015
"Nos engañaron, Franco. ¡Nos engañaron! Nos ilusionaron con su ideología, su propaganda, y su falso paraíso de justicia y libertad. Nos destruyeron. Borraron nuestro amor, como si el corazón de la gente también les perteneciera. Tú habías entendido antes que yo cómo eran realmente. ¡Ni alma, ni conciencia! Así me dijiste esa vez en el hospital. ¿Cómo se puede vivir en la indiferencia? Llegó el momento de contarlo. Por favor, tú que puedes hacerlo, ¡hazlo por mí también!"

Ven Conmigo es la última novela del italiano Nicola Viceconti. La obra cuenta la historia de Franco, un anciano ex-comunista refugiado en París quién, tras la muerte de su  único amigo, Giovanni, se encuentra con una nota de la única mujer a la que ha amado, Irina. Con más de sesenta años de retraso, Franco lee la nota y decide ir en busca de esa mujer que lleva toda una vida extrañando.
 

Ideales marchitos

Pedí a la editorial este libro porque me pareció una bellísima historia de amor. No imaginé que el protagonista tendría un carácter político tan marcado, y eso me chocó bastante, pero, en general, el libro ha cumplido bastante con mis expectativas.
La novela cuenta la historia de Franco, un ex-militante comunista al que expulsaron de la URSS y apartaron de su querida Irina tras un accidente de tráfico del que no recuerda absolutamente nada. Repudiado por su familia (todos férreos militantes comunistas italianos) y sumergido en un mundo que le repudia (en plena guerra fría), Franco decide huir a París con su amigo Giovanni. Tras su muerte, se encuentra en el bolsillo de un viejo abrigo una nota de Irina, en la que le pide que vaya a buscarla a Vladivostok. Aún consciente de que esa nota le llega con sesenta años de retraso, Franco emprende el viaje para buscar a Irina y, a la vez, encontrarse a sí mismo.
El olvido es como un bumerang que, cuando menos te lo esperas, vuelve para golpearte. Sólo un idiota puede pensar que se pueden borrar algunas páginas de la historia porque alguien, por decreto, así lo establece.
Como ya os he dicho, en un principio solamente me esperaba una tierna historia de amor entre dos ancianos, y el cariz político me pilló un poco por sorpresa. Sin embargo, no puedo decir que sea algo que me haya desagradado, porque estas reflexiones le aportan un poso de profundidad a la historia y animan al lector a reflexionar sobre ciertos temas que van más allá de la pura trama romántica como por ejemplo la memoria histórica, el olvido selectivo o la re-incorporación a la sociedad de los antiguos comunistas que perdieron la fe.
Aunque el principio de la novela es muy pesado (tuve que leerme las cinco primeras páginas dos o tres veces veces porque me perdía entre tanta digresión filosófica), pronto coge un ritmo mucho más sencillo y se hace mucho más accesible, cosa que agradecí porque, tal y como eran las primeras páginas, tuve mis dudas en cuanto a si me gustaría o no el libro. Una vez pasado este "mal trago", la novela se convierte en lo que yo me había esperado: un relato tierno sobre un viejo amor y una búsqueda a ciegas, cosa que me encantó.
Irina me llamó "amor" a toda voz y luego se puso a correr, lanzándome el desafío de una competición que terminaba en una fuente helada. Empecé a correr tras ella, buscando pisar exactamente sus huellas para hacer menos esfuerzo. Pero ella era hábil y veloz y tuve que seguirla por un largo tiempo antes de alcanzarla. Terminamos la carrera en el piso, abrazados en la nieve fresca; teníamos frío, estábamos cansados, pero felices, porque en aquel momento nos prometimos el futuro. Pero de esas promesas no quedó nada; el tiempo las corrompió como la herrumbre al hierro.
La historia tiene muchísimas fluctuaciones y cambios de carácter, pero, en su conjunto, es tierna y delicada al tiempo que fuerte y resistente. Ven Conmigo es una obra sobre el amor, la vida, y el paso del tiempo. Sobre los recuerdos y las viejas promesas. Sobre las ilusiones y las decepciones. En un principio, uno no puede evitar sentir una tremenda impotencia al leer la escena en la que Franco se encuentra con el papelito (yo personalmente, tuve ganas de gritarle al personaje: '¿PERO CÓMO DEMONIOS NO SE TE OCURRIÓ METER LA MANO EN EL DICHOSO BOLSILLO, ALMA DE CÁNTARO?' aunque luego recordé que en los bolsillos de mis abrigos y de mis pantalones hay DE TODO así que me calmé un poco), pero, en cuanto nuestro protagonista empieza el viaje, la impotencia se ve sustituida por una maravillosa sensación de esperanza.
El libro explora la manera en la que, a veces, los ideales chocan con la realidad y cómo uno puede acabar sintiendo desafección por unas ideas en las que antes creía profundamente. La novela nos muestra las dos caras de la vida de Franco, que son, a la vez, dos maneras diferentes de vivir el comunismo: una infancia y una adolescencia feliz y pacífica, en la que la militancia política era símbolo de orgullo y de diversión, donde pegar carteles por las calles de Italia con los amigos era una tarea divertida y gratificante, y la asistencia a los mítines suponía una fiesta en la que las cosas se elegían por consenso y donde uno era libre de decir lo que pensaba sin tapujos. Pero, también está la parte más oscura: la estancia en la URSS, la persecución, el no poder decir lo que uno piensa, el ocultamiento de la dictadura, los gulags, los fusilamientos y los trabajos forzados, la vigilancia de cada paso y de cada movimiento. De cada palabra.
De la misma manera, yo también durante el viaje terminé de identificarme con Enrico para volver a ser Franco. Era como si de repente hubiera tenido un sentimiento de nostalgia por esa persona que vivía dentro de mi, a la que irrevocablemente había exiliado en un pequeño y limitado mundo. Por fin me relajé en mi misma sombra, a la cual, desconociéndola, le había quitado el derecho a existir.
Me resultó muy interesante el experimentar cómo alguien puede llegar a re-conocerse sin importar la edad. Porque, aunque Franco tiene más de ochenta años, ha pasado muchos años escondido en una piel que no era la suya propia. Durante toda su vida (o la mayor parte de ella), su única preocupación fue que no descubriesen que había sido comunista. Pero, ahora, a toro pasado, y cuando nada de eso importa, ¿qué le queda? Una carcasa vacía que sigue habitando por pura costumbre. El viaje en busca de Irina le sirve también para reconectar con su verdadero yo, algo verdaderamente esperanzador y que nos invita a recordar que no importa la edad que uno tenga: nunca es tarde para conocerse a sí mismo.
Creo que eso es, precisamente, lo que ha tratado de transmitir el autor con este libro: nunca es tarde. Franco podría haberse olvidado de Irina, incluso podría haberla dado por perdida. Nada le hubiese impedido quedarse en París y seguir paseando cada mañana por la orilla del Sena. Y, sin embargo, decide partir. ¿Por qué lo hace? Precisamente porque cree que aún está a tiempo de volver a encontrar a Irina. Aún puede volver a estar con ella y decirle que la ama. Porque de la misma manera que nada le obliga a partir, tampoco hay nada que le obligue a quedarse. Franco toma una decisión y la persigue hasta el final, con la determinación que solo alguien que lleva toda una vida intentando olvidar a otra persona puede tener.
La palabra unión, en una pareja, no significa una sincronía perfecta, o por lo menos podría no ser una condición necesaria. Pero sentirse destinado a alguien puede implicar una espera continua que puede revelarse más larga que la vida misma. Esperar y amar son un único verbo. 
A pesar de que es un libro que, como ya os he dicho, trata una serie de temas maravillosos e incluye unas reflexiones magníficas, no me enganchó de la manera en la que yo esperaba porque a veces se mete demasiado de lleno en descripciones o en digresiones políticas que, para mi gusto, sobraban. De hecho, os confesaré que hubo unas cinco páginas que me salté y que en absoluto alteraron mi comprensión de la historia. Con un párrafo que leí de todas esas páginas me fue más que suficiente. El libro habla de momentos y de hechos históricos que yo no conocía y el autor habría podido pasar perfectamente sin meterse en ellos porque tampoco eran tan importantes. Entiendo que sean necesarios en algunas ocasiones y que no se puede contar esta historia sin meterse en temas políticos (porque, al fin y al cabo, el comunismo marca la pauta en la relación entre ambos personajes) pero, a veces, sencillamente, es demasiada política que hace que uno se desvíe de la historia principal sin llegar a ir a ningún sitio. 
Eché una ojeada al interior del local: las paredes exudaban cultura como clorofila de la enorme planta del saber que numerosos pensadores, de todas partes del mundo, vinieron a regar.
A pesar de lo que uno podría esperar, el ritmo de la novela no es en absoluto lento, sino todo lo contrario. La trama avanza bastante rápido, y hay algún que otro giro argumental sorprendente. Como no podría ser de otro modo (porque la historia lo pide), es una novela narrada enteramente en primera persona, y eso es algo que me encanta porque le da al protagonista una profundidad maravillosa y permite que el lector sea capaz de sentir todo lo que Franco siente. Es muy fácil entender por qué Franco hace lo que hace y toma las decisiones que toma, por lo que resulta inevitable que uno le acabe cogiendo cierto cariño, ya que se trata de un hombre terriblemente sensible (Y DIOS, ADORO A LOS HOMBRES SENSIBLES. ¡DEBERÍA DE HABER MUCHÍSIMOS MÁS HOMBRES SENSIBLES EN ESTE MUNDO! Hombres del mundo, mostrad vuestro lado sensible porque de verdad que sois adorables). Este libro contiene mucho de lo que yo llamo "la sabiduría de la ancianidad" y la verdad es que me ha agradado de sobremanera, porque hay pocas historias protagonizadas por gente de esa edad y, sin embargo, considero que son muy necesarias, sobre todo a la hora de permitirnos valorar la vida desde una perspectiva muy pero que muy diferente.
 

I Cartoni… animati di Nicola Viceconti - Recensione di Silvia Leuzzi

NicoRecensione di Silvia Leuzzi - 2 Agosto 2017, pubblicata su La Sepoltura della Letteratura

Rieccoci a parlare di Nicola Viceconti, istrionico e vulcanico scrittore, e del suo ultimo libro, uscito a maggio e presentato alla XXX ed. del Salone internazionale di Torino: Cartoni… animati e altri racconti, edito da CSA editrice di Castellana Grotte (BA), che ha vinto il Terzo Posto Assoluto al premio letterario nazionale La Penna Perfetta edizione 2016/17. Laureato in sociologia e in scienze delle comunicazioni, Nicola presenta uno stile narrativo scorrevole e avvincente. Devo dire di aver avuto la fortuna di leggere tutte le opere scritte finora da quest’autore. Ciò mi ha consentito di farmi un’idea ampia del suo percorso di scrittore, nel quale crede fermamente, ma non per mera vanità, ma per fare cultura e informazione. I libri di Nicola sono densi di significati, le storie che racconta, spesso in prima persona, hanno il potere di non avere mai un tempo di narrazione preciso. Spaziano tra il presente e il passato, tra il sogno e la realtà, e in questa relatività temporale si stagliano i personaggi e le loro storie. In questo testo, più breve rispetto ai precedenti, emerge un altro Viceconti, non solo narratore meticoloso, ricercatore di una parola nella quale la verità del messaggio sia più forte della musicalità, ma anche poeta senza versi, lasciando la penna libera di perdersi nell’infinito. “Cambi aria, cara Clara, faccia un bel viaggio. Vedrà che le farà bene!” suggerisce il dottore a Clara, la protagonista del racconto Magia, una professionista seria e scrupolosa, nella quale ho trovato analogie con l’autore e la sua ricerca letteraria. Come nella vita, così nella scrittura, bisogna viaggiare fra mille e mille autori, superare fiumi d’inchiostro, che ci hanno preceduto, senza smarrire la sola via maestra: la verità.

“Non conoscevo nulla dell’Argentina ma la scelta fu dettata dalla curiosità per la posizione geografica di quella terra sterminata, l’ultima a sud, dove il mare confina con le stelle”

Tutti i racconti narrano brandelli di vite quotidiane, nelle quali si riflette una parte dei nostri vissuti. Su tutti i personaggi grava un occhio amoroso, che è quello dell’autore che narra, incarnando uomini o donne, smaterializzando se stesso dentro i personaggi. Nove racconti per nove ritratti di personaggi simbolici, dai contorni sfumati come Antoine di Bohémien … era la nostra bella età, pittore maledetto, tipico personaggio di un’epoca passata, caratterizzata dall’assenzio e dal sigaro, che sono solo simboli, riflessi di specchi, un pretesto per parlare della condizione dell’Arte e degli artisti al giorno d’oggi. Particolarissimo è il racconto che prende il titolo da un pezzo del gruppo heavy metal AC/DC: Hells Bells. Tra il comico e l’onirico racconta di un gruppo di vecchi metallari anni ottanta, provenienti da Milano, per dare l’estremo saluto al loro amico Rocco Russo, batterista del gruppo. Confusi dai nomi quasi identici di due paesi: Castelluccio dei Sauri in Puglia, provincia di Foggia, e Castelluccio Superiore in Basilicata, provincia di Potenza, piombano nel bel mezzo del funerale sbagliato e sull’equivoco gioca Viceconti, con la sua abilità descrittiva. Il defunto è un certo Filippo Russo orologiaio, persona seria e integerrima, del quale giammai si sarebbe potuto pensare che frequentasse persone di quel genere o comunque ascoltasse l’hard rock. A raccontare l’accaduto è Francesco un amico d’infanzia di Filippo, che rimane stupito al punto da fare una considerazione che mi ha colpito:

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Nora Lopez - Recensione su Elisir Letterario

 

NoraManuela Minelli, recensione su Nora Lòpez detenuta N.84 pubblicata il  1° agosto 2017 su Elisir Letterario

Argentina, fine anni ’70, e precisamente gli anni bui del governo militare che ha ossessionato il Paese dal 1976 al 1983, quando nei trecentocinquanta centri clandestini di detenzione sono state torturate 40.000 vittime, per lo più giovani, accusate di aver compiuto “attività antigovernative”. 30.000 di queste persone sono sparite nel nulla, diventando desaparecidos, scomparsi, introvabili, perchè, una volta in fin di vita e intontiti da potenti iniezioni di Pentotal o già deceduti in seguito alle torture, venivano gettati nell’Oceano Atlantico o nel Rio della Plata, nei cosiddetti “voli della morte”. I lager del regime erano lontani da occhi indiscreti e avevano nomi insospettabili come La Perla, El Vesubio, l’Olimpo, Automotores Orletti, la Cacha. Alcuni potevano far pensare a palestre, come appunto il Club Atletico, dove si allenava la ferocia, spaventoso sotterraneo in cui anche la protagonista che dà il titolo al romanzo di Viceconti verrà condotta bendata, quindi reclusa e seviziata per mesi.

Questo lo sfondo da cui si dipana la storia di Nora Lòpez detenuta N. 84, romanzo di Nicola Viceconti, che è al contempo un rigoroso documento di grande valore etico e morale, thriller e romanzo storico di denuncia, quasi l’autore avesse voluto conferire un risarcimento alla memoria di coloro che, barbaramente trucidati, non hanno più voce. Oltretutto raccontato come solo un sapiente narratore e affabulatore, qual è Nicola Viceconti, poteva fare. Ogni cosa è originale in questo libro. Innanzitutto il punto di vista. Sarebbe stato facile e forse anche banale, raccontare la storia dalla parte delle vittime. Viceconti sceglie invece di far parlare uno dei torturatori, uno che stava dalla parte sbagliata, il benestante e rispettabile Luis Pontini, agente immobiliare con nuova faccia e nuova identità, ma che era stato il capitano Dario Romero, detto el Prìncipe, cinico torturatore asservito al regime e impiegato al Club Atletico.

La voce narrante è quindi quella di uno dei tanti eroi del male che, con orgoglio e convinzione, hanno compiuto su esseri umani, per lo più giovani tra i venti e i venticinque anni, brutalità e nefandezze, con torture fisiche e psicologiche che ne annientavano la volontà e la capacità di reazione, fino all’eliminazione totale della persona. La vita tranquilla e agiata di Luis Pontini viene disturbata dalla giovane Livia Tancredi, arrivata dall’Italia per indagare sulla vicenda di sua madre Nora Lòpez, attualmente detenuta nel carcere romano di Rebibbia con l’accusa di aver assassinato Ricardo Giorgetti, conosciuto nel suo quartiere romano come un mite corniciaio dall’aria per bene.

La storia del libro si svolge in flash back e inizia in realtà dalla fine, apprezzabile escamotage narrativo con cui l’autore sembra vendicarsi fin da subito. Nell’incipit infatti la famiglia di Luis Pontini, la moglie Patricia, i suoi figli e persino i vicini, che apprendono sgomenti dei suoi macabri trascorsi, lo accusano, rabbiosi e disgustati, lasciandolo infine solo, umiliato, distrutto, piegato e piangente, finalmente scoperto. Con lucida precisione e accurata analisi psicologica, Nicola Viceconti traccia le personalità dei numerosi personaggi di questa storia, che appassiona anche per lo sdegno e l’indignazione che suscita. Così Luis Pontini già Dario Romero, Nora Lòpez, la figlia Livia, il sergente Ricardo Giorgetti, Valeria Bianchi, Monsignor Ferrero, zio della futura nuora di Pontini e che a giorni celebrerà il matrimonio di Manuel Pontini, il tenente Juan Gregorio, il professor Juliàn Guevall e tutti gli altri attori dei fatti che ruotano attorno alla detenuta n. 84 Nora Lòpez, prendono vita e fanno sì che il lettore venga rapito e affascinato dal romanzo che, anche per le minuziose e fedeli descrizioni degli ambienti, dei luoghi, degli abiti e della mentalità dell’epoca, diventa quasi visione cinematografica.

Viceconti infatti ci conduce in una Buenos Aires assolutamente autentica. E’ tangibile il suo affetto per questa città, nella descrizione delle strade, delle confiterias, delle piazze e di tutti quei luoghi in cui si svolge la drammatica vicenda, giocando sul contrasto tra le descrizioni di personaggi immondi e del loro operato e la magia della Buenos Aires anni ’70, con la musica delle feste che sembra coprire le urla dei desaparecidos torturati e fatti sparire. Così quegli orribili e luttuosi sette anni argentini sono metafora di trascorse, e purtroppo anche attuali, dittature e regimi governativi e militari che massacrano e annientano chi non diventa loro servo. I desaparecidos argentini, diventano quindi le vittime-simbolo di tutti gli integralismi, dei pregiudizi, delle ideologie folli, delle violenze perpetrate ai danni di chiunque non si uniformi al pensiero di chi comanda. Nello sdegno, nell’indignazione e nell’incapacità di comprendere come sia possibile che tanti esseri umani, possano divenire tanto inumani e inventare sistemi di tortura così sottili e spietati, il lettore farà riflessioni che portano tutte alle medesima conclusione: Nunca Màs! Mai più!

E questo è l’altro grande merito dello scrittore Nicola Viceconti, sociologo e appassionato della cultura dei paesi dell’America Latina, dell’Argentina e di tango, che ha pubblicato altri tre romanzi con le medesime tematiche. I suoi libri – Nora Lòpez detenuta N.84 compreso – sono stati tradotti in spagnolo, qualcuno anche in lingua inglese, hanno superato la seconda edizione.

Nora Lòpez detenuta N.84 è stato vincitore per la sezione narrativa dell’XI edizione del concorso Inedito-Colline di Torino e vanta anche diversi preziosi contributi, come l’interessante prefazione del pm Francesco Caporale, nonché le note di Osvaldo La Valle, ex detenuto del Club Atlético, di Juan Josè Kratzer, sacerdote della congregazione “Piccoli Fratelli del Vangelo”, attiva in Argentina fino all’inizio del regime, quando vennero boicottati dalle gerarchie ecclesiastiche e uno dei loro fratelli, Mauricio Silva, scomparve per sempre in uno di quei centri di detenzione argentini, e dal commento di Leòn Gieco. Anche il fotografo argentino Pablo Martín Rocher, ha voluto collaborare con l’inquietante foto di copertina del libro.

Altri suoi romanzi hanno meritato la prefazione di Estela Carloto, Presidente delle Abuelas de Plaza de Mayo e di Buscarita Roa, un’altra nonna di un ragazzo caduto nelle temibili mani della Giunta Militar e mai più ritrovato. Proprio per la capacità di mantenere viva la memoria del popolo argentino attraverso i suoi romanzi che rappresentano differenti realtà e momenti storici centrali della cultura contemporanea e politica, due anni fa Nicola Viceconti è stato insignito del prestigioso riconoscimento di Visitante Ilustre dalla Camera dei Deputati della Provincia di Buenos Aires. Impossibile riuscire a non leggere in un fiato la storia di Nora Lòpez, romanzo incalzante, denso di continui colpi di scena, impossibile chiudere il libro e spegnere la luce. Ci si arrovella per comprendere una realtà incomprensibile e inspiegabile. Come possono tutte le vittime, le loro madri, i loro fratelli e sorelle e tutti coloro che hanno vissuto o anche sentito raccontare la dittatura, le parole, i gesti, il suono delle pesanti porte che si chiudono e quello delle scudisciate sulla pelle nuda, le urla dei compagni di sventura, come possono e come possiamo noi dimenticare e far finta che nulla sia accaduto?

Per questo Nora Lopez detenuta N.84, così come gli altri romanzi di Nicola Viceconti e di tutti quegli scrittori che non vogliono mantenere il silenzio sui crimini perpetrati da esseri umani su altri esseri umani, devono essere letti. Per il dovere della Verità e per non disperdere la Memoria.

"Cartoni…animati e altri racconti" - Recensione di Elisir Letterario

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Recensione di Manuela Minelli pubblicata il 3 giugno 2017  su Elisir Letterario

Emozioni in pillole nell’ultimo libro di Nicola Viceconti (CSA Editrice – 2017, 125 pagine – € 12,00)

Per scrivere racconti bisogna essere molto bravi nel manovrare la penna e le emozioni. Qualcuno asserisce anche che ci vuole più abilità che scrivere romanzi e il perché è facilmente intuibile.

In un romanzo lo scrittore può anche permettersi qualche defaillance e recuperare l’errore, l’imprecisione, il capitolo un po’ noioso, nelle pagine successive, facendosi perdonare con l’intreccio della trama, con un finale mozzafiato o per mezzo di altri espedienti di cui gli scrittori bravi sanno fare  uso. In un racconto invece, anche una piccola scivolata di ritmo o di stile salta subito agli occhi e potrebbe non essere perdonata da un lettore attento. Inoltre, nel racconto breve, occorre scendere in profondità e trasmettere immediatamente e con pochi strumenti a disposizione –parole e pagine – il senso della storia. Non credete a chi dice che scrivere racconti è più facile, non è affatto così. Per scrivere bei racconti, magici, credibili, emozionanti, bisogna avere il dono della sintesi, essere allenati alla comunicazione immediata, saper dire tutto in poche righe, un racconto per riuscire deve avere un impatto istantaneo. E lo sa bene la scrittrice canadese Alice Ann Munro che con i suoi racconti nel 2013 vinse il Nobel per la letteratura. E molto bene lo sa anche Nicola Viceconti, scrittore lucano, ma romano di adozione, sociologo e laureato in scienze della comunicazione, che ha all’attivo cinque romanzi tradotti in spagnolo e uno anche in lingua inglese, sul tema a lui più caro, la storia e la cultura dell’Argentina e il drammatico fenomeno dei desaparecidos. Così Viceconti ha appena presentato la sua ultima chicca cartacea al Salone del Libro di Torino, un delizioso e imperdibile piccolo grande libro che raccoglie nove short stories godibilissime e affascinanti, Cartoni…animati e altri racconti. Tutte le storie trattano di tematiche sociali quanto mai attuali, immigrazione, diritti umani, demenza senile, l’ineluttabilità del tempo che scorre.

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Reseña de "Ven Conmigo" - Sebastián Fiorilli

Ven ConmigoARIADNA  -  "Ven conmigo", Nicola Viceconti, Lisboa - Chiado, 2016 - por Sebastián Fiorilli 

Ven conmigo es una novela extraña. Quizás porque es capaz de conmover, y tal cualidad resulta inusual hoy en día. Nicola Viceconti ha renunciado en gran medida al espectáculo narrativo para emprender un trabajo arduo: recorrer la contradicción de un hombre que se siente traicionado por su ideología y cuya sinceridad al aceptar su fracaso no le basta para emprender un viaje alternativo. Su historia es la historia de Europa tras la caída del Muro y la aceptación de la mentira del sistema soviético. En aquel momento los europeos no supieron escucharse, y de aquella ignorancia vienen estos lodos. Acerca de la estupefacción, del miedo que se instaló en el primer mundo, el miedo que apartó a la gente de la gente, que los convirtió en esclavos de ellos mismos y de los poderosos, acerca de la ceguera que les impidió mirar la realidad, habla Ven conmigo, y Viceconti ha empleado sus mejores bazas para escribirla: la sinceridad, la voz baja, la certeza de que una trama no es más que un artificio si no se sustenta en personas. Porque los personajes no tienen nada que ver con esto; éste es territorio de personas, atenazadas por la duda, por la inseguridad, por la orfandad en que quedaron quienes fueron abandonados por los líderes e inmolados a la realidad. Tales son las bazas en la mano de Viceconti y éste ha sido su envite, una novela capaz de conmover, sincera y dubitativa acerca de todos los que hemos (vaya, se me escapó) llegado tarde a nuestra propia vida. (Sebastián Fiorilli)